La pobreza consiste en llegar tarde a las
conversaciones que inventan el mundo.

Fernando Flores

Cuando diseñas tu futuro, lo primero que haces es elegir cómo quieres verte en un tiempo determinado. Construyes tu visión teniendo en cuenta aquello que realmente quieres para tu vida. Los ambiciones difieren en cada uno: en el diseño que realices, podrás incluir tu carrera laboral, tu formación, tus relaciones, tu alma y cualquier deuda que sientas tener con la vida.

Luego, tendrás que identificar las brechas que existen entre tú y el lugar al que quieres llegar. Esto significa reconocer qué es lo que necesitas romper, qué es lo que debe ser superado, aprendido, logrado y mejorado.

En medio de lo que quieres para tu vida y el lugar en el que estás, existe una tensión creativa con un alto grado de entusiasmo. Esto es lo que te conducirá a hacer cosas, a movilizarte, a eliminar obstáculos y, en definitiva, a llegar. Aquí es donde la ambición cumple un rol clave, porque funciona como tu motor interno.

Atrévete a tomar las riendas de tu propia vida: diseñar tu futuro significa identificar brechas para encender motores. Esto te llevará a la acción y a apropiarte de tus decisiones, fomentando en ti la creatividad y la toma de decisiones. En pocas palabras: te convertirás en protagonista y harás de ti lo mejor que puedas llegar a ser.